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LA GUERRA CIVIL DE SOMALIA

 



 

La misión de paz de las Naciones Unidas se vio afectada de forma negativa toda vez que cambió el objetivo de su presencia en la zona, de ser una fuerza dedicada a la distribución de la ayuda humanitaria a intentar intervenir en la reconstrucción del Estado somalí. La fuerza de pacificación se centró en el poderoso dirigente de clan Mohammad Farrah Aidid, a quien pasó a considerar como la principal amenaza para el establecimiento de un gobierno de transición, si bien sus intentos por capturarle resultaron insatisfactorios. Los enfrentamientos entre las facciones somalíes, por un lado, y las tropas de la ONU, por otro, se generalizaron, y unos 1.000 hombres fueron asesinados. Los soldados estadounidenses, que se habían retirado en marzo de 1994 después de que hubieran resultado muertos 30 de sus hombres y heridos 175, volvieron nuevamente en febrero de 1995 para cubrir la retirada de la fuerza de pacificación de la ONU el mes siguiente. Pese al fracaso que supuso no poder restaurar la paz en el país, unas 300.000 vidas humanas habían logrado salvarse de morir de inanición gracias al esfuerzo hecho para paliar la hambruna.

Al iniciarse la quiebra de Somalia como Estado en 1991, la región septentrional de Somalilandia (antigua Somalia Británica) se declaró república independiente. Pese a no ser reconocida por las Naciones Unidas, este territorio posee presidente, legislativo, moneda y constitución propios. Los “señores de la guerra” del sur de Somalia mostraron su rechazo hacia la nueva entidad atacándola; además, la escindida república sufre una quiebra interna debido a los enfrentamientos políticos y al estancamiento económico. Aidid se autoproclamó presidente de Somalia en junio de 1995, si bien su acción no fue reconocida por los clanes rivales. En los combates librados entre finales de 1995 y comienzos de 1996, las fuerzas de Aidid capturaron territorio estratégico del sur y partes de Mogadiscio.

Aidid falleció en julio de 1996 a resultas de las heridas recibidas por arma de fuego en un combate callejero; fue sucedido en la presidencia por su hijo Hussein Mohammad Aidid. Sucesivas treguas entre facciones fueron declaradas a finales de 1996 y comienzos de 1997 en la confianza de poder llegar a un acuerdo entre los jefes de los clanes para constituir un gobierno de unidad nacional. La reanudación de los combates, en agosto y noviembre de 1996 y en mayo de 1997, desbarataron toda posibilidad de acuerdo. Meses más tarde, en diciembre de ese mismo año, se reunieron en El Cairo, la capital de Egipto, los jefes de los principales clanes. En esa reunión acordaron elaborar un plan y convocar una conferencia nacional a la que acudieran representantes del centenar de clanes existentes en el país africano, con el fin de elegir un gobierno de salvación nacional.

Mientras tanto, las graves inundaciones que, por efecto de la corriente de El Niño, se produjeron en el sur del país durante el mes de noviembre provocaron la muerte a más de 1.300 personas y dejaron sin hogar a unas 800.000 personas, además de destruir las cosechas. Este desastre natural, unido al rebrote de los combates entre facciones rivales, obligaron a posponer la conferencia de paz para comienzos de 1998. Los acuerdos tomados a lo largo de ese año (enero-marzo) fueron muy limitados y tuvieron que ver de forma estricta con la reapertura del puerto de Mogadiscio y con la desmilitarización y pacificación de la ciudad. En 2000, el ex primer ministro Abdiqasim Salad Hasan fue elegido presidente de Somalia por una asamblea formada por 245 miembros y emanada de una conferencia de paz celebrada en Djibouti a la que asistieron distintos jefes de los clanes. Hasan fue reconocido por múltiples facciones, pero no por Somaliland ni por Puntland.