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 Mentir está muy feo

 

MENTIR está feo. Pero si además se miente después de dar clases de honestidad y sinceridad sobre uno mismo, está aún más feo. Y el presidente del Gobierno nos ha mentido. A todos. ¿O reconocer ahora que tras el atentado en la T-4 siguió negociando con ETA cuando había reiterado en más de una ocasión que el diálogo había quedado roto no es mentir a todo el pueblo español? Y ahora qué, ¿ustedes creerían en las promesas de alguien que les hubiera mentido con anterioridad en un asunto tan serio? Algún precedente hay...

Trayendo la cuestión hacia el terreno económico, el presidente y sus «palmeros» han tenido una precampaña repletita no ya de promesas, que también, sino de propuestas a cargo de las cuentas públicas que nos van a pasar factura. El propio responsable de la «cosa» económica, Pedro Solbes, no se ha mostrado muy de acuerdo con tanto «regalito» electoralista. De momento, el Ejecutivo se ha sacado de la manga subvenciones a fondo perdido que costarán a las arcas públicas unos 3.000 millones. Pero tranquilos, que si ganan las elecciones ya pensarán en algo... Eso sí, cuando ya hayamos votado.

Esta semana hemos conocido la inflación de 2007. Es la segunda vez que los precios se sitúan en el 4,2% en esta legislatura -también en enero de 2006-, la cota más alta registrada en los cuatro años de Gobierno socialista. Pero que no cunda el pánico. Desde el Ejecutivo ya se ha comunicado cuándo va a pasar esta mala racha en los precios. En primavera (¡anda, qué casualidad, justo después de las elecciones!). La justificación es que sube porque suben las materias primas y el petróleo («continúa teniendo un carácter exógeno», dice Economía). Dos preguntas: ¿por qué la inflación subyacente, que no valora precisamente los precios de los productos energéticos, ha crecido hasta el 3,3%, el mayor aumento desde febrero de 2003? Y, ¿por qué en el resto de Europa tienen la inflación más baja si también les afecta el impacto de las materias primas y el petróleo? Todo se pega, menos la hermosura, ¿verdad señor Solbes? Para la próxima vez, se lo piensan. Ya saben que «se coge antes a un mentiroso que a un cojo».