Las mentiras sobre
Irak
SE afirma que una
mentira repetida cien veces llega a convertirse en una verdad. Ningún
ejemplo mejor para reflejar este aserto que el de la «verdad oficial» de
que «España participó en la guerra ilegal de Irak». Además de «verdad
oficial», es la «verdad» en que cree una gran mayoría de ciudadanos.
Pero a nadie le gusta que le engañen, y no se puede engañar a muchos
durante mucho tiempo. Porque esa «verdad oficial» es mentira, y lo saben
bien quienes la han propalado durante cinco años, con generoso
acompañamiento mediático, pero con daño irreparable al prestigio
exterior de España y al principio de juego limpio en política. La
Historia se basa en hechos, y los hechos son siempre tozudos. Veámoslo.
1. España no participó
en la guerra de Irak. El prestigioso Instituto Francés de Relaciones
Internacionales (IFRI), contrario a la guerra de Irak, publica
anualmente un no menos prestigioso informe bajo las siglas de RAMSES (Rapport
annuel mondial sur le syst_me économique et les stratégies), nada que
ver con los faraones. En el correspondiente a 2007, por aportar un solo
testimonio, Jolyon Howorth: «L“Europe et la securité mondial», pag. 49,
afirmó: «solamente cinco países enviaron a Irak fuerzas de combate:
Estados Unidos, 150.000 hombres; Reino Unido, 45.000; Australia, 2.000;
Rumania, 278; y Polonia, 200». España no es mencionada.
2. La guerra de Irak
no fue contraria a la «legalidad internacional». Los juristas sabemos
que en Derecho todo es discutible, y que pueden defenderse con todo
rigor las posiciones más encontradas. Pues bien, en la primera guerra
del Golfo en 1991, la resolución del Consejo de Seguridad 678/1990, de
29 de noviembre, autorizó a los Estados miembros a utilizar todos los
medios necesarios para hacer cumplir la resolución 660/1990 (que
obligaba a Irak a retirar sus fuerzas del Kuwait invadido). Dicho en
otros términos, es la Resolución que autoriza la guerra contra Irak. La
686/1991, de 2 de marzo, suspende las operaciones ofensivas (alto el
fuego) a condición de que Irak acepte cumplir las doce resoluciones
dictadas con anterioridad.
Once años después, en
los albores de la «segunda guerra del Golfo», se aprueba la resolución
1441/2002. En ella se recuerda que siguen vigentes, entre otras, las
resoluciones 678/1990, 686/1991 y 687/1991. Y recuerda especialmente que
«en su resolución 687/1991 había declarado que un cese del fuego estaría
subordinado a que Irak aceptara las disposiciones de esa resolución,
incluidas las obligaciones de su cargo...».
Fue así que no se
cumplieron las obligaciones impuestas a Irak, cesó el alto el fuego
condicionado a su cumplimiento, por lo que recobró su virtualidad la
resolución 678/1991, que autorizaba la guerra contra Irak. Durante doce
años, el Consejo se Seguridad de Naciones Unidas aprobó hasta 64
resoluciones contra Irak. Una nueva resolución (¡una más!) habría
tranquilizado a algunos, pero la «legalidad internacional» eran 64
resoluciones y no una sola.
3. Es cierto que no se
encontraron armas de destrucción masiva (no que no las hubiera, pues
Sadam Husein las había empleado contra la población kurda), pero reto a
cualquier político, analista, experto, comentarista, tertuliano,
periodista de investigación, o simplemente ciudadano, a que aporte un
testimonio anterior a la guerra que pusiera en duda la existencia de
tales armas. Como se ha señalado triste y recientemente, el arma de
destrucción masiva era el propio Sadam.
4. Si España no
participó en la guerra de Irak, ¿qué fue lo que hizo? Respuesta:
primero, apoyarla políticamente, porque Sadam era un sanguinario
dictador y un peligroso instigador del terrorismo global, contra el que
España luchaba en la parte que le toca; segundo, enviar un contingente
militar de ayuda humanitaria, que llegó cuando la guerra había terminado
al puerto de Unm Qsar, del que no salió; tercero, enviar,
posteriormente, un contingente militar, al amparo de las resoluciones
del Consejo de Seguridad, entre otras, 1472/2003, 1483/2003, 1500/2003 y
1511/2003, con misión de seguridad y estabilización del país; y cuarto,
participar en las tareas de reconstrucción de Irak en los ámbitos
institucional, económico, financiero, de infraestructuras y de ayuda
humanitaria.
5. Por eso, cuando en
mayo de 2004 el presidente Rodríguez Zapatero decide retirar el
contingente militar, no lo estaba retirando de una «guerra ilegal», sino
de una misión de paz, seguridad y estabilidad amparada por Naciones
Unidas. Se podrá discutir cuanto se quiera la legalidad internacional de
la guerra. Pero es incontestable e irrebatible la legalidad
internacional en la participación en la reconstrucción. Las fechas no
engañan salvo al que se quiera dejar: la resolución 1483/2003, de 22 de
mayo, hizo un «llamamiento a los Estados miembros y las organizaciones
interesadas para que ayuden al pueblo de Irak en la labor de reformar
sus instituciones y reconstruir el país y contribuyan a que existan en
el Irak condiciones de estabilidad y seguridad de conformidad con la
presente resolución»; la brigada española Plus Ultra llegó en el mes de
agosto de ese año. Además, Zapatero incumplió su promesa electoral,
según la cual retiraría las tropas si antes de finalizar el mes de junio
de 2004 no se aprobaba una nueva resolución del Consejo de Seguridad.
Esa resolución se aprobó, pero nuestras tropas ya habían sido retiradas.
6. A la verdad se le
falta también por omisión. Y la verdad oficial ha ocultado que España
participó durante un año en la reconstrucción institucional, enviando
expertos que colaboraron en la reorganización de la Administración, en
la redacción de textos legales, en la recomposición del sistema
judicial, en la aplicación de normas de control presupuestario, en la
elaboración de planes y programas de regadíos, entre otros muchos.
7. La verdad oficial
también oculta la importante ayuda humanitaria prestada por España.
Primero, en el puerto de Unm Qsar, como antes se recordó. Después, con
la actuación de los expertos de la AECI. Y simultáneamente por la
brigada Plus Ultra. En la ordenación de la ayuda humanitaria
internacional, en las oficinas de la ONU, perdió su vida el capitán de
navío Martín Oar.
8. La verdad oficial
oculta el importante papel que desempeñó España en los primeros momentos
de la reconstrucción económica y financiera, formando parte del núcleo
de cinco países (con USA, Reino Unido, Japón y Australia), que la
planificaron. Nuestro país organizó la Conferencia de Donantes los días
23 y 24 de octubre de 2003, con la asistencia de más de cien países y
organismos internacionales, incluido el secretario general de la ONU, en
la que cada uno de ellos cifró su participación en la reconstrucción.
9. Finalmente, la
verdad oficial ha ocultado el papel que desempeñó la brigada Plus Ultra,
tanto en misiones humanitarias como de paz, seguridad y estabilización
de Irak. Sus «reglas de enfrentamiento» (ROES) les impidieron prestar el
apoyo solicitado por losamericanos en una acción ofensiva contra
determinado clérigo. En esta misión, por primera vez en la historia, se
integraron batallones de cuatro países centroamericanos a los que
nuestra retirada dejó abandonados, en lo que ellos consideraron como una
deserción. Las Fuerzas Armadas perdieron de un plumazo el prestigio
alcanzado en otras muchas misiones de paz. Y nadie ha contado el
humillante trayecto que hubieron de recorrer en su retirada vergonzosa,
desde Diwaniyah hasta Kuwait.
Y todo cuanto he
afirmado anteriormente contra la «verdad oficial» esta desarrollado y
más fundamentado en mis «Memorias» como comisionado para Irak que,
acompañada de abundante documentación, verá pronto la luz. ¿Y qué pasa
hoy en Irak? Recuerdo que un profesor de la Universidad de Los Ángeles,
al preguntarle por las noticias que le llegaban de España, me contestó:
«Sólo cuando hay atentados de ETA». Ahora las únicas noticias que
recibimos de Irak son de atentados. Pero no son las únicas que se
producen. Han avanzado mucho en su reconstrucción institucional
(Constitución, elecciones, Parlamento, libertades) y económica (cuando
planificábamos la reconstrucción financiera las cuentas salían con el
barril de petróleo a veinticuatro dólares; ahora está a más de
cien).Tienen muchas dificultades en su lucha contra el terrorismo porque
allí el terrorismo, a diferencia de lo que ocurre en España desde hace
cuarenta años, es un terrorismo suicida, contra el que es más difícil,
aún, luchar. Pero tarde o temprano culminarán el proceso de su
transición política y el de su reconstrucción, porque es un país rico
que tiene mucha gente preparada. Cuando ese momento llegue, muchos
países sentirán el orgullo de haber participado en la más noble de las
empresas: ayudar a un país a pasar de la dictadura a la democracia.
España no será uno de ellos, pero muchos sentiremos el íntimo orgullo de
haberlo intentado durante un año. La demagogia tiene también sus reglas.
FERNANDO DÍEZ
MORENO
(*) Ex
secretario de Estado de Defensa y ex comisionado del Gobierno de España
para Irak
.gif) |