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Este país es para libertos
No quiero hacerles perder ni un minuto intentando
convencerles sobre si es mejor la educación diferenciada o la
coeducación; es decir, si son mejores los colegios mixtos o los de niños
por un lado y niñas por otro. En mi casa tenemos nuestro criterio, hemos
actuado en consecuencia y es eso: nuestro criterio. Respetamos a los que
consideran que es mejor el otro modelo pedagógico y por ser algo
opinable debe jugar la libre determinación de los padres.
Acabo de leer que el Tribunal Supremo ha dado la razón al Gobierno de
Castilla-La Mancha, que estableció que los centros concertados no
podrían separar a los alumnos por sexos. O dicho de otro modo, que es
constitucional denegar el concierto educativo a un colegio que
escolarice sólo niños o sólo niñas. No he leído esa sentencia y sólo
manejo lo que dice la prensa que, confío, haya satisfecho mi derecho
fundamental a recibir información veraz.
Según esas noticias, el Tribunal Supremo rectifica el criterio de otra
sentencia suya de 2006 que sí admitió la compatibilidad de la educación
diferenciada con el concierto educativo. El cambio se basa en que los
criterios de admisión del alumnado los fija la Administración educativa,
luego puede exigir a los colegios concertados la coeducación para
garantizar a los padres la libertad de elegir y no que no haya
discriminación por razón de sexo. Añaden las noticias que el Supremo
considera que «el sistema de educación diferenciada, en lo que se
refiere a los centros concertados, no forma parte del contenido esencial
del derecho en la dirección que corresponde a sus titulares como una
manifestación del derecho a la libertad de enseñanza».
Completo ese parecer -repito, no he leído la sentencia- con el
comunicado del Gobierno de Castilla-La Mancha. Está, obviamente,
satisfecho porque la sentencia «garantiza y amplía la libre elección de
centro, la igualdad en el acceso, la transparencia en la adjudicación y
la simplificación del procedimiento». Y otro dato que abunda en esta
satisfacción: según fuentes del Ministerio de Educación -de las que se
hace eco alguna agencia- este cambio de criterio judicial es favorable a
la igualdad entre sexos.
Francamente, negar las ayudas públicas a la educación diferenciada no sé
qué tiene que ver ni con la igualdad de sexo ni con la garantía de los
padres a elegir colegio. Más grave es que se diga que denegar el
concierto es lícito porque forma parte de las competencias de la
Administración educativa y peor aún que se sostenga que optar por ese
modelo docente es ajeno al poder de dirección de los titulares de los
centros. Vamos de despropósito en despropósito y el gran drama es que no
se entiende lo que es la libertad.
La coeducación y la educación diferenciada son criterios pedagógicos
defendibles y para captar que el debate es de tipo y no debería ser
ideológico bastaría con leer algo sobre el tema. El meollo es que los
poderes públicos están para fomentar y facilitar la libertad de sus
ciudadanos. También para financiarla porque no hay «dinero público» sino
dinero que dan los ciudadanos al Estado para que lo revierta en
bienestar y libertad. El criterio de no subvencionar centros de
educación diferenciada no es neutral sino militante y lo es en perjuicio
de un sector de la sociedad que tiene su opinión y paga impuestos. Y
nada tiene que ver la igualdad de sexos. Está fuera de lugar sostener
que la educación diferenciada hace de peor condición a las niñas
respecto de las niños o viceversa; y si se piensa que por financiar un
centro masculino los padres con niñas no van a poder escolarizarlas en
un centro concentrado femenino -incluso del mismo titular- o viceversa,
es que se ignora la realidad, algo negativo en un juez.
Estamos, por tanto, ante otra batalla ideológico-educativa llena de
tópicos y manipulaciones. No es de modelos docentes, sino del empeño de
algunos por ahogar económicamente a ciertos centros y en ese «algunos»
meto también a los que quieren quitarse competidores: recuérdese que si
en España no existe el «cheque escolar» -verdadera garantía de elección
libre de centro- es por la oposición de ciertas patronales que temían
perder clientela. Pero insisto: el drama de nuestro país es que hay
quienes no entienden lo que es la libertad; se quedaron corriendo
delante de «los grises» y no han evolucionado. Ésa, y no otra, es para
ellos la quintaesencia de la libertad.
Vivimos en un país de libertos. La libertad real y efectiva la tienes y
ejerces si te la puedes pagar, si no eres esclavo. Vamos de dictadura en
dictadura. Puedes educar a tus hijos conforme a tus convicciones -de
todo tipo y grado- si tienes dinero, si no el Estado te obliga a pasar
por sus prejuicios; curioso país de la Unión Europea donde hay zonas en
las que se proscribe a quien habla su idioma oficial y sólo quien tiene
recursos puede sacar a sus hijos de la aldea nacionalista para llevarlos
a un lugar con garantía de una educación no ya de de nivel, sino libre.
José Luis REQUERO
* Vocal del Consejo General
del Poder Judicial
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