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BASADAS EN LA
EXPRESIÓN GENÉTICA |
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El agua
El agua es el 84% del volumen de la
Tierra, pero el ser humano (75% agua) sólo puede
consumir una pequeña parte. El 97% es agua salada, el 2% está en
los polos y la mitad del agua de los ríos y lagos está
contaminada. Sólo queda el 0,5% para cubrir las
necesidades de todos.
El agua no es incolora y los océanos no son
azules porque reflejen la luz del cielo. El agua
realmente es azul porque absorbe los tonos rojos de la
luz solar, pero necesita verse grandes cantidades para poder
apreciarlo.
El agua es la única sustancia
que se encuentra en gran cantidad en estado líquido, sólido y
gaseoso a las temperaturas que se dan en la Tierra. Aunque el
Planeta Azul puede perder la exclusiva. Los últimos
descubrimientos de la NASA desvelan que
Marte podría albergar hielo subterráneo.
Si los casquetes polares se derritieran, el
volumen de los océanos aumentaría un 2%, elevaría 60 metros el
nivel del mar, se inundaría gran parte de los Países Bajos y
mojaría los pies a los ejecutivos de la planta 20 del Empire
State de Nueva York.
La esponja de mar debe filtrar una tonelada
de agua para recoger alimento suficiente para engordar tan sólo
28 gramos.
La contaminación del agua y
su escasez causan la muerte de cinco a diez
millones de personas cada año. Más de 50 países, el 30% de la
población mundial, no están en condiciones de suministrar agua
potable para el consumo doméstico de sus habitantes.
El agua embotellada más cara es Bling
H2O, que no baja de 15 euros y tiene ediciones
especiales de 300 euros. Los degustadores de agua valoran la
finura y persistencia para encontrar un sabor limpio, fresco y
sin defectos. Mejor consumirla a 18ºC.
La desaparición de la civilización
maya está relacionada con una prolongada sequía que
produjo sed y carencia de alimentos. La escasez de agua obligó a
los incas a abandonar el Machu Picchu y llegaron a
ofrecer sacrificios humanos para rogar lluvias a sus dioses,
sumergidos en el lago Titicaca.
El agua es un elemento purificador
en las religiones mayoritarias. Los cristianos la utilizan para
bautizarse y santiguarse. Los musulmanes lavan partes de su
cuerpo (ablución) antes de la oración diaria. Los judíos la
utilizan en las celebraciones funerarias. Y quien se bañe en el
río Ganges alcanzará el paraíso hindú antes de reencarnarse.
Si no fuera por el río Nilo,
la civilización egipcia no habría existido, porque el territorio
habría sido un desierto. Convirtieron el río en un dios,
crearon presas para combatir la sequía y canales de regadío para
repartir el agua, pero nunca conocieron de dónde venía el agua,
el Lago Victoria, que no fue descubierto hasta
1857.
La mayor extensión de agua cerrada es el
Mar Caspio (371.000 km²), y la de agua dulce es
el Lago Superior de los Grandes Lagos de Norteamérica
(82.000 km²), pero la más profunda es el lago Baikal de
Siberia (1.600 m). Imposible de tocar fondo aunque seas
David Blaine, actual récord sin respirar bajo
el agua (17 minutos y 4 segundos).
El río más largo es el Amazonas
(7.062 km), la catarata más alta es el Salto del Ángel
(979 m, Venezuela), pero la más ancha está entre Zambia
y Zimbabue, las Cataratas Victoria (1,7 km). En
Chile está el desierto de Atacama, el punto más
seco del planeta.
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Se acabó la
“disfunción”
La
Humanidad lo ha ensayado todo: el descanso, la dieta equilibrada, el
ejercicio físico, las terapias psíquicas, los estupefacientes, los
afrodisíacos. La mitad de la población por razones de “propiedad” y
la otra mitad por derecho de “usufructo” han querido encontrar
remedio contra sus males en las ostras, las trufas, el caviar, la
nuez moscada, la pimienta, el cardamomo, los rábanos, el ajo, el
jengibre, el clavo.
El
hombre ha ingerido toneladas de presuntos afrodisíacos y ha
fantaseado con los efectos mágicos de la mandrágora, el cuerno de
rinoceronte, la cola de caimán, la «mosca española», las cantáridas,
el clorhidrato de yohimbina. Hemos evitado comer lechuga -el
alimento de los eunucos y el más poderoso anestesiante de la libido
según sus detractores- y nos hemos puesto morados de mariscos,
crustáceos, tomates, café y otros supuestos estimulantes. No
existen pruebas científicas fiables, pero la fe hace milagros y a
veces portentos.
El clavo ardiendo
Está científica e históricamente
comprobado que el ser humano se ha pasado veinticinco siglos
intentando buscar estímulos externos a su libido y a sus
limitaciones personales. Cuando se publicó el libro «300
medicamentos para superarse física, sexual e intelectualmente» se
vendían en las farmacias hasta veintisiete productos supuestamente
afrodisíacos, diez de los cuales se despachaban sin receta. Hoy, el
número se ha multiplicado por tres sin contar los cócteles
«magistrales» que utilizan algunos sexólogos, recomiendan los
homeópatas y venden en las «sex shop».
Y ahora llega la “milagrosa” píldora
azul (Viagra) y se anuncian otras dos, Cialis y Levitra. Pretenden
suplir la falta de tiempo destinado a nuestras relaciones
personales. Parece como si no quisiéramos reconocer que el mejor
afrodisíaco es el amor, el tiempo libre y la imaginación
Economía y erotismo
Hay toda una industria y un comercio
montados sobre el sexo y sus aledaños. Pasado el miedo del Sida, o
al menos desactivado el pánico irracional a lo desconocido, lo que
mejor se vende otra vez -y ahora ya sin recato ni ocultismo- es el
erotismo y la pornografía.
El 42 por ciento de las páginas de
Internet contienen escenas o relatos sexuales. Tres de cada cinco
anuncios de la televisión contienen una apelación sexual; dos de
cada tres películas muestran relaciones intimas; las novelas de ‘La
sonrisa vertical’ alcanzan tiradas reservadas hasta ahora para
“bestsellers” las crónicas de moda y sociedad muestran las
minifaldas más espectaculares y los modelos semi top-less más
agresivos; los anuncios por palabras de los periódicos detallan los
servicios de “relax” con minuciosidad entomológica; los “sex shop”
no son ya rincones inmundos de entornos portuarios marginales, sino
locales suntuosos que se anuncian abiertamente y ofrecen, en vivo y
en directo actuaciones hasta hace poco reservadas para tugurios
infectos o fiestas privadas de las herederas de Madame Claude.
Revistas eróticas, videos porno,
anovulatorios, utilería para fantasías, publicidad para el
alargamiento de pene, cremas lubrificantes, consultorios
psiquiátricos para la integración de la pareja, tratamientos para la
desadicción al sexo, terapias de grupo, tratamientos para
disfunciones psicosomáticas: todo se compra y se vende en un
inmenso negocio. Ahora lo mas moderno es hacer del erotismo propio
un escaparate y del ajeno un negocio rentable.
Hagan juego, señores
Por primera vez en veinte años está
descendiendo el gasto en juegos de azar. Si se descuenta la
inflación, claro. En 2001 llegaremos a los 4 billones de pesetas.
1,5 billones en tragaperras; 700.000
en lotería; 600.000 en bingos; 400.000 en el Cupón; 300.000 en
Primitiva; 250.000 en casinos; 80.000 en quinielas; 70.000 en
Bono-Loto.
España es el tercer país del mundo
que más dinero dedica al juego después de Estados Unidos y
Filipinas. Unas 9.000 al mes por cada español. Casi el 5 por ciento
sueldo medio.
¿Qué probabilidades hay de ganar en
los principales juegos?
Moneda una de cada dos; un 50 por
ciento.
Dados una de cada seis un 0,16 por
ciento.
Ruleta una de cada 37, un 0,03; por
ciento.
Lotería una de cada 66.000 en Sorteos
Extraordinarios, unao cada (100.000 en sorteos normales)
Bono-Loto (permutaciones de 49
elementos tomados de seis en seis) una entre 8 millones.
Primitiva una entre 1.500 millones.
Quinielas una entre 5.100 millones.
Para los que aun así son optimistas
mejor será no recordarles que de cada 100 pesetas jugadas 34 van a
impuestos: entre 55 y el 70 a premios. El resto, a administración y
gastos. Dicen los científicos que jugamos como búsqueda de la
fortuna sin esfuerzo, por ansiedad, depresión y ludopatía.
Palabras extranjeras
Hace cuatro siglos, Vélez de Guevara,
reconvenía «a quienes escriben, componen y hacen versos» con toda
clase de «desmanes lingüísticos». Para poner remedio proponía que
«quien introdujere posposiciones desatinadas, quede privado de poeta
por dos academias, y a la segunda vez confiscadas sus sílabas, y
arados de sal sus consonantes, como traidores a la lengua materna».
¿Qué diría el autor de “El Diablo
Cojuelo” si se enterara de que llamamos «lunchs» a las comidas
frías; «castings» a los repartos de cine; «pins» a las insignias, «gays»
a los maricas? ¿Qué cara pondría si oyeran decir que los niños leen
«cómics» y no tebeos; los jóvenes van a «parties» y no a fiestas;
los anunciantes pegan en los muros «posters» y no carteles, las
mujeres usan «panties» en vez de medias? ¿A qué castigo condenaría a
los que dicen «sandwich» por bocadillo; «pub» por taberna; «slip»
por calzoncillo; hacer «footing» por correr; enviar «mailings» por
repartir correo, hacerse un «lifting» por estirarse la piel?
¿Soportaría impertérrito que un
escritor utilizase «ticket» por billete; «kleenex» por pañuelo; «aerobic»
por gimnasia; «plum cake» en lugar de bizcocho, «feeling» en vez de
sentimiento? ¿Qué condena destinaría a quienes dicen «ranking» por
clasificación; «royalty» por derecho de explotación; «show» por
espectáculo y «zapping» por cambiar de emisora de TV? Y luego viene
el secretario general del Consejo de Europa, el impronunciable señor
Schwinmmer, a decirnos que el español es «una de las más importantes
lenguas del mundo».
Muestras del Libro
“Los 1.001 datos de Míster Dato”
(Título provisional) En
fase de preedición.
Por gentileza del autor. Luís Ignacio
Parada
La Oxitocina
El neurólogo
portugués Antonio Damasio, recién galardonado con el Premio Príncipe
de Asturias de Investigación Científica, avisó hace tiempo en «Nature»
de que deberíamos empezar a preocuparnos ante la posibilidad de que
operadores políticos lancen grandes cantidades de oxitocina en los
mítines de sus candidatos. La oxitocina es una hormona producida de
forma natural por el hipotálamo en la base del cerebro. Regula
varios procesos fisiológicos, entre ellos las emociones, el estrés,
la capacidad del ser humano de arriesgarse y la confianza en el
prójimo. Se cree que su desajuste provoca hostilidad, lleva al
autismo y puede degenerar en anosognosia, una enfermedad que
incapacita para reconocer la parálisis del cuerpo. Los anosognóticos
presentan respuestas automáticas de excusa frente a su situación y
tienen que ser enfrentados a su defecto para que sepan que les
ocurre algo, porque han perdido la capacidad de identificarlo.
Parece como si la neurología moderna estuviera pensando en Ibarretxe
y el País Vasco.
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Luís Ignacio
Parada (extracto. Articulo completo en ABC 24-6-2006) |
Hoy es un día de aurora boreal
29/07/2008
SI usted nota hoy algún sofoco que le
hace pensar en la posibilidad de un
infarto; si percibe extrañas
interferencias en su televisor, aparato
de radio o teléfono móvil; si observa un
funcionamiento incorrecto del navegador
de su automóvil, su buscapersonas o sus
electrodomésticos; si cree percibir un
extraño movimiento en su brújula o cree
ver alguna aurora boreal, ese meteoro
luminoso cerca de los polos magnéticos,
no les eche la culpa a los avatares de
la política. Tampoco suponga que es el
preludio de las trompetas del
Apocalipsis, ni una consecuencia
imprevisible de las altas temperaturas
que estamos padeciendo este agitado
verano. Tranquilícese. Que no cunda el
pánico.
Dicen los científicos que una explosión
en la superficie solar provocará hoy en
la Tierra una tormenta geomagnética. De
vez en cuando, el Sol escupe una burbuja
de gas ionizado que produce cambios en
el magnetismo terrestre. Eso provoca
auroras boreales, dificultades en la
regulación del voltaje de los aparatos
eléctricos, puede afectar al
funcionamiento de satélites, redes
eléctricas, sistemas de navegación y
oleoductos, e influye de modo negativo
en la salud de las personas sensibles a
las alteraciones del campo magnético
terrestre. Ese magnetismo de nuestro
planeta está en continua variación, lo
que hace que el polo magnético no
coincida con el geográfico y esté en
permanente movimiento. Hace poco se ha
sabido que el polo Norte magnético se
está moviendo tan rápido que en menos de
50 años podría desplazarse desde Alaska,
donde está en la actualidad, hasta
Liberia. Los expertos han calculado que,
a lo largo de la Historia geológica, el
polo Norte y el Sur han intercambiado
sus puestos una vez cada 300.000 años,
con lo que el campo magnético de nuestro
planeta habría invertido su polaridad
por lo menos 170 veces en los pasados
100 millones de años. Puede que el mundo
todavía no haya perdido el Norte. Pero
la verdad es que están pasando cosas de
aurora boreal.
Más
cerca de
la
eterna
juventud
UNOS
aficionados
a la
micología
han
encontrado
en un bosque
al sur de
Moravia, al
sureste de
la República
Checa,
varios
ejemplares
del hongo
reishi,
conocido
como la seta
de la larga
vida y la
eterna
juventud.
 Se
asegura que
posee
propiedades
curativas
que la hacen
muy
apreciada,
especialmente
en el
extremo
Oriente,
donde se
paga a
precio de
oro. Es muy
difícil que
arraigue en
plantación.
Pero ojalá
los
adelantos
científicos
permitan su
cultivo
intensivo,
que buena
falta nos
hace. Porque
la Humanidad
es hoy más
vieja que
nunca. En el
año 2000
había en el
mundo 600
millones de
personas
mayores de
65 años,
pero en 2050
habrá 2.000
millones. El
grupo de
edad de 85 y
más años es
el de más
rápido
crecimiento.
Y se calcula
que uno de
cada tres
seres
humanos que
nazcan en la
primera
década del
siglo XXI
podrá
alcanzar los
cien años.
Entretanto,
los
especialistas
en
geriatría,
gerontología
y
titonusismo,
esa ciencia
que estudia
el arte del
envejecimiento
sin
decrepitud,
aseguran que
el elixir de
la eterna
juventud
estará en
las células
madre, ésas
que tienen
la virtud de
transformarse
en
cualquiera
de las 200
variedades
celulares
que integran
nuestro
organismo.
Será la
alquimia del
futuro.
Porque los
alquimistas
no trataban
de conseguir
oro por afán
de lucro,
sino con
fines
medicinales:
estaban
seguros de
que el
dorado metal
era inmortal
y, por ello,
otorgaría
todas sus
propiedades
al cuerpo
humano que
pudiera
absorberlo:
haría crecer
el cabello,
evitaría la
caída de los
dientes,
regeneraría
los órganos
y sería el
más potente
afrodisíaco.
Pero como el
oro en
estado
natural no
podía ser
asimilado
por el
cuerpo, la
medicina
alquímica
dedicó todos
sus
esfuerzos a
conseguir
ese
disolvente.
Dicen que el
hongo reishi
contiene
ácido
ganodérico,
un
potentísimo
diluente que
baja la
presión
sanguínea,
licua el
colesterol e
inhibe la
agregación
plaquetaria
y los
radicales
libres. A
ver, ¿quién
es el último
en la cola
para comprar
el hongo de
la eterna
juventud?
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