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CASTILLO DE "AUNQUEOSPESE"

HISTORIA

En el término municipal de Mironcillo, aunque más próximo a Sotalbo, se encuentra este singular, caprichoso y bello castillo, construido sobre un montículo rocoso que le confiere una traza irregular y un tanto original.

 

El origen de esta construcción se remonta al siglo XI, cuando los cristianos recuperan Ávila de manos de los musulmanes y se repuebla el sur del Valle Amblés protegiéndolo con torres y fortalezas sobre riscos y elevaciones que permitan una fácil comunicación entre sí.

La construcción actual del castillo, por los escudos que presenta, es bastante distinta y sabemos que se levantó entre los siglos XV y XVI. Esteban Dávila y Toledo, segundo Conde de El Risco, hijo de Pedro Dávila, marqués de Las Navas y primer conde de El Risco, mandó edificar este castillo en una propiedad que se le supone heredada de su padre.

De la casa Dávila pasó, por matrimonio a la de Medinaceli en el año de 1740. En el siglo XX fue bien común del pueblo, quien lo vendió a su actual propietario.

Actualmente este castillo es de propiedad particular y está dedicado a vivienda. Fue declarado Monumento Histórico Artístico el 3 de Junio de 1931.

LEYENDAS

Existen varias leyendas sobre el nombre de este castillo, haciendo referencia a unos amores contrariados o a rivalidades seculares entre caballeros de la ciudad de Ávila. El nombre de "Aunqueospese", fuertemente arraigado en la tradición, es el único que se conoce -con la variante sinónima "Mal que os pese"- ignorándose si tuvo algún otro carácter culto o histórico.

La leyenda más difundida es la de Don Álvar Dávila y Doña Guiomar:

 

"Volvía de pelear en la batalla de las Navas de Tolosa el bizarro capitán Don Álvar Dávila, señor de Sotalbo, al frente de sus mesnadas repartiendo sonrisas y saludos. Al pasar frente al palacio de Don Diego de Zúñiga, noble palaciego abulense, su hija Doña Guiomar asomada al balcón vio al capitán quedando prendada de él. Muchas veces se vieron el capitán y la condesita pero siempre a través del alto ventanal, guardada celosamente por su padre. El capitán acudió un día al palacio y pidió licencia para casarse con la dama antes de volver a la guerra. El conde no se lo concedió y además le prohibió en lo sucesivo volver a ver a la dama. El capitán le respondió que seguiría viéndola ¡Mal que os pese!. El padre de la dama rodeó el palacio con guardias y el capitán construyó en un terreno de su propiedad un blanco castillo roquero... desde donde se divisaba el palacio   de la condesa".

En otra leyenda Pascual Madoz refleja otra historia donde los protagonistas son hidalgos abulenses.

Una tercera leyenda nos habla de una princesa árabe llamada Zubezé, hija de Ben Hus Mar, constructor del castillo, que se enamora de un prisionero cristiano llamado Aldefonso. Su padre quiso alejarla del cautivo llevándola al reino de Jaén, a lo que ella se negó diciendo "No iré, aunque os pese".

ARQUITECTURA

Esta construcción tan cuidada, levantada en un lugar sin auténtico fin defensivo y en una fecha tardía es dificil de justificar. En el castillo se combina el sillar, el sillarejo y la mampostería distribuyéndolos alternativamente en los dos recintos que forman la fortaleza.

El primer recinto defensivo se traspasa por una puerta de carácter renacentista con arco conopial y un escudo del fundador bajo alfiz, franqueado por dos potentes cubos, por donde se accede al recinto interior de mayor altura -la fortaleza en sí, ya que el primero hace de barbacana- en el que se distingue el patio de armas, la torre del homenaje, caballerizas...

Sus detalles son propios de los siglos XV y XVI: troneras de ojo de cerradura invertida, tronera-buzón y escaraguaitas sobre ménsulas escalonadas. Elementos destacados y un tanto originales son las letrinas conservadas en uno de sus cubos.