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Esclavo del tabaco "Tabacalera Española me presentó a mis asesinos cuando tenía la tierna edad de 16 años", decía. "La adicción es la trampa mortal. Y lo es en un grado que no he conocido en cosa alguna. Como mucha gente de mi generación, fumé hierba, le di a los hongos, al peyote y un poquito al LSD. En resumen, cosas ideales para escuchar a Ravi Shankar y comer membrillo. ¿Por qué olvidé la hierba y todo lo demás -Ravi Shankar incluido- y en cambio los Ducados han permanecido a mi lado año tras año? ¿De qué poderosa materia estaban hechos esos diablillos para convencerme de que eran amigos cuando en realidad eran mojones en mi camino hacia el desastre. Son más poderosos que cualquier droga, pues mientras me convertían en adicto, en obseso, en esclavo, me hacían creer que me estaban ayudando. Pero ¿a qué?". Terenci Moix volvió a fumar. Hasta que en abril pasado, el Ducados cayó de su bolsillo para quedar sobre su féretro. |
| Cita: Un argumento sutil deslizado por algunos intelectuales sobre las ”bondades” del tabaco consistió en decir que, por la costumbre, este era un ingrediente fundamental en su proceso creativo. Una excusa perfecta. Algo parecido a: “¿Cómo iba a escribir una sola página sin mis aliados, los cigarrillos?”. Pero precisamente esa pregunta la formuló textualmente Terenci Moix en una memorable reflexión titulada Yo fui esclavo del tabaco, escrita tres años antes de su muerte, justo tras serle diagnosticado un enfisema pulmonar. Y prosigue:
“Pero los Ducados no me han convertido en Joyce. ¿Cómo hacer el amor sin aspirar, después, una calada, como hacían las heroínas de la nouvelle vague? Pero no se me presentó la oportunidad, porque gracias al tabaquismo entré directamente en la impotencia sexual”
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SI, EL TABACO MATA. Y lo hace a traición, disfrazado de amigo.