|
LEYENDA
El paisaje de Favàritx representa míticamente el fin del
mundo, y con justicia se lo ha definido como uno de los más
sobrenaturales de Menorca.
Este cabo solitario, azotado por los temporales de
tramontana, es uno de los lugares geológicamente más
antiguos de la isla. Entre las pizarras se pueden encontrar
fósiles de los primeros seres que habitaron el lugar:
crustáceos y animalillos marinos de hace unos cuantos miles
de años.
En
este lugar flota una vibración especial que crece en las
noches de luna, cuando las losas de pizarra adquieren un
fascinante tono plateado en medio de la soledad rocosa. No
hay en Menorca otro paisaje como éste, pues su vibración es
elevadora y positiva para la inspiración artística.
Al
final de la carretera que conduce al faro, una gran
explanada recibe el agua encharcada de pasados temporales.
Dice la tradición que las noches de luna llena, si andamos
por estos charcos mágicos, recibiremos los efectos
benefactores del satélite y el agua del mar: fuerza, energía
y fertilidad.
|